Adelante Andalucía capitaliza el desencanto de izquierda y derecha y moviliza a los jóvenes
Adelante Andalucía se queda con los desencantados de la izquierda... y de la derecha
La formación regionalista y anticapitalista ha capitalizado parte del enfado de electores con los gobiernos de Sánchez y Moreno, disputándole esa alternativa a Vox y ha sacado de la abstención a muchos jóvenes desilusionados
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- Resultados elecciones Andalucía 2026, en directo
José María Aguilera
La sonrisa es el mayor acto de rebeldía y la alegría ha resultado el elemento esencial para transmutar el enfado en refuerzo positivo. En las elecciones andaluzas, el alquimista José Ignacio García ha transformado el cabreo en votos, con el humor como piedra filosofal.
Adelante se queda con los desencantados de la izquierda, aquellos que sienten 'traicionados' por la actitud discriminatoria del Gobierno de España formado por PSOE y Sumar, y desesperados por las batallas de egos de Podemos, Izquierda Unida y el resto de líderes zurdos al que ahora se intenta apuntar Gabriel Rufián. Pero también ha rascado en esos ciudadanos decepcionados por el centro y la derecha, tanto con la gestión de Juanma Moreno como con las guerras cainitas y los eslóganes huecos de Vox.
García, licenciado en Psicología y profesor de instituto (orientador educativo), apodado cariñosamente el 'gafa', ha sabido verlo con nitidez y por ello se desligó de esos camaradas que sólo pegan broncas. La oposición «se puede hacer con un poquito de alegría, que no hace falta hacerlo enfadado», así que «se puede usar el humor» pues «ante los fascistas hay que reírse de ellos».
El humor como arma política
Pero ¿qué se esconde tras esa sonrisa? Una formación que se envuelve en la bandera blanca y verde y el espíritu andalucista pese a beber de la influencia internacionalista del marxismo-leninismo y su revolución permanente. Nuevo y moderno en las formas pero de origen más que centenario, los 'anticapis' andaluces tienen sus pizcas correspondientes de BNG, Bildu o incluso de la CUP catalana, pero sin aspiraciones independentistas porque en estas tierras no cala ese mensaje emancipador, aunque sí agarra el de orgullo, defensa y distinción. Igual que América estaba ahí antes de que llegara Cristóbal Colón, Adelante existía desde mucho antes («años de trabajo, pausado, de hormiguitas, poquito a poco») representado por Teresa Rodríguez y con su pareja José María González 'Kichi' como principal experiencia de Gobierno en el Ayuntamiento de Cádiz.
Más 'urbanitas' que rurales, donde se quedó anclada la izquierda clásica, muchos de sus activos procedentes de la enseñanza y las mareas verdes, la distinción en este 2026 ha sido precisamente esa: liberarse de mochilas y lastres y acercarse a ese sector abstencionista que no se sentía representado por nadie (muchos de ellos jóvenes) y los ha movilizado infundiéndoles una nueva esperanza. En ese movimiento, tan paradójico como real, le ha disputado las simpatías a su némesis Vox: «cambiamos la salida del voto del cabreo por el de los derechos en lugar de por el odio».
Presume de haber quebrado la mayoría absoluta del PP, si bien también se le puede atribuir de la misma manera el haber franqueado la entrada de Vox en el futuro Gobierno. O, mejor dicho, su influencia. Tan real una cosa como la otra, porque su ascenso le ha restado esos últimos diputados al Partido Popular, ofreciendo la única alternativa de entenderse con la formación de Santiago Abascal para desbloquear la legislatura.
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La frescura de José Ignacio García, su innegable espontaneidad y la naturalidad con que se desenvolvió en los debates televisados ha catapultado su popularidad y le ha descubierto para esos desilusionados que probablemente no habrían acudido a las urnas. No es que fallen las encuestas. Antes de que se multiplicaran las búsquedas tras el primer encuentro de RTVE, más de la mitad de los andaluces no lo conocían. De sus virtudes ya había hecho gala en el Parlamento, aunque muy opacado por su minoría en la Cámara (sólo dos representantes de 109) y su escasa visibilidad. La campaña lo ha presentado para el gran público.
Ha repetido insistentemente que representan a una izquierda «que no quiere ser muleta del PSOE», su 'muletilla' para desligarse de los demás. Numéricamente, se puede agarrar a que su rechazo a la unidad no ha desangrado a su espacio ideológico. «Si hubiéramos ido juntos habríamos sacado peor resultado porque a nosotros nos ha votado gente que hemos sacado de la desesperanza y había gente que habría votado a Vox». Cierto que en política uno más uno no siempre suman dos, pero también que unidos el voto cuenta mejor y otorga mayor influencia.
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