La carrera burocrática de los migrantes que esperan regularizarse en Aragón: "Tengo miedo de no conseguirlo"
Pablo Alvira Fuertes
Año 2015. El segundo pico histórico de homicidios en El Salvador marcaba una tasa de 105 por cada 100.000 habitantes. Tras un episodio violento, el hijo de Elena Ramos decidió emigrar a España hace siete años. Cuatro años después, su hija también optó por irse a vivir a España. Ellos siempre pensaron en traer a su madre, porque ya no le "ataba nada a su país" y así poder reunirse los tres. Hace dos años que ese anhelo se convirtió en realidad, y ahora Elena sueña con regularizar su situación en España para obtener un permiso de residencia y trabajo.
A mediados de abril, el Consejo de Ministros aprobó el proceso de regularización administrativa extraordinaria para miles de personas migrantes que residen en nuestro país. Elena reaccionó de dos maneras: "Primero veía que era algo muy bonito para hacerlo tan fácil. Y la otra es que ya que se presentaba la oportunidad lo iba a intentar, pero ahora mismo te ponen muchas pegas". Su dedicación es cuidar a personas de la tercera edad, niños y niñas, y también es voluntaria en Cruz Roja. "En este país hay muchas oportunidades. Gracias a esta regularización no sé si se dará el caso de que algún día pueda jubilarme, pero sé que mis hijos sí lo harán", indica con ilusión.
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