- Análisis. Ducati da la cara ante la baja de Marc Márquez
Sí. Marc Márquez lloró tras volver a caer, de nuevo, en el lado más delicado de MotoGP. El de una lesión, ni de lejos tan difícil como la fractura del húmero de 2020 (Jerez) o el diagnóstico de diplopía en 2022 (Indonesia), que le obligará a otro proceso de recuperación, alejando al campeón de seguir con plenas garantías de defender el título mundial. No corrió el domingo en Le Mans y no estará en Barcelona tras pasar por el quirófano. Sin esperar milagros porque, por su parte, Ducati no llama a un sustituto ya que no tiene obligación de hacerlo en esta carrera.
Mucho se ha hablado del estado físico de Márquez. Aunque parecía evidente que no estaba al 100% encima de la moto, en Francia se aclaró la situación de forma dolorosa. Un accidente espeluznante en el sprint tuvo consecuencias. "No dije nada. Mi cuerpo no está funcionando", lanzó el ilerdense a su equipo después del accidente y con el diagnóstico claro. Entre lágrimas, tal y como recoge el tradicional Inside de Ducati tras cada Gran Premio. Justo después, viajó a Madrid, pasó por quirófano y el cero, como es lógico, cae en el Mundial.
No puedo llevar una moto. Por eso programé una operación para después de Cataluña, piloto con un brazo y medio
Antes, Marc Márquez se rompía en el box rojo. Sabía que tenía que pasar por el quirófano, pero una caída complicó las cosas. "Es un tornillo que genera problema en el nervio. Me siento como encendido y apagado", relató el campeón. Es la mejor justificación de una sensación que solo un piloto puede sentir. "No puedo llevar una moto. Por eso programé una operación para después de Cataluña, piloto con un brazo y medio", añadió.
El tornillo no viene de la última intervención tras el accidente en Indonesia. Es anterior. Pero el accidente que provocó Marco Bezzecchi, ahora líder de MotoGP, sí que trastocó su físico. "En esa caída se movió y en Jerez vi que iba algo mal tras una revisión. Solo hay que abrir y quitar el tornillo. Si estoy relajado no molesta, pero en posición de MotoGP toca el nervio", justificó el catalán.
