El Palacio de Westminster se vistió de gala para cumplir con una tradición que se remonta a la Baja Edad Media. Los reyes británicos —en esta ocasión Carlos III y Camilla— encabezaron la ceremonia en la Cámara de los Lores, donde presentaron la agenda legislativa del Gobierno. Desde el Palacio de Buckingham partieron algunas de las piezas más solemnes del joyero real, precediendo la carroza del monarca. El Rey, ataviado con capa de armiño y rodeado de símbolos dinásticos, pronunció su histórico discurso con la Corona Imperial del Estado sobre su cabeza.

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La salida del Palacio de Buckingham
Pasadas las once de la mañana, a bordo de la carroza de la reina Alexandra —negra con detalles dorados—, partieron del Palacio de Buckingham algunas de las piezas más emblemáticas de la corona. La Corona Imperial del Estado, la Gran Espada y el Capuchón de Mantenimiento se dirigieron al Parlamento. Antes de la llegada del monarca y la reina Camilla, los guardias reales —los Yeomen of the Guard— registraron ceremonialmente los sótanos del Palacio de Westminster, una tradición de más de 420 años. Mientras tanto, los Reyes iniciaron su traslado escoltados por el Regimiento Montado de la Guardia Doméstica, en una procesión que avanzó entre la mirada atenta de los ciudadanos.

