Isabel Coixet: «La libertad no es algo que se gana, es algo que se lleva encima»

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Isabel Coixet: «La libertad no es algo que se gana, es algo que se lleva encima»

Isabel Coixet: «La libertad no es algo que se gana, es algo que se lleva encima»

Directora de prestigio internacional, narradora excepcional de lo cotidiano y articulista comprometida, Isabel Coixet ha sido galardonada con el Premio XLSemanal 2026 a la Creación. Le sobran los méritos. Hablamos con ella de lo que alimenta su obra: lo nimio que su mirada acrecienta.

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Isabel Navarro | Fotografía: Vicens Giménez

09/05/2026 a las 00:28h.

La oficina de Isabel Coixet en Barcelona es un caos en el que se siente cómoda. «Mary Kondo está muy bien, pero no es para mí», dice con una mueca sarcástica. Pero debe de ser una de las pocas cosas japonesas que ha descartado en su vida. A finales de los noventa, Coixet fue la primera que nos habló del ramen, de la literatura de Murakami, del arte de Yayoi Kusama… y cuando fundó su productora decidió llamarla Miss Wasabi.

Su mente es efervescente y funciona como una especie de radar de lo nuevo y excitante que la convierte en una prescriptora única. Su estado natural es el nomadismo y cuando nos recibe para la entrevista la encontramos preparando dos maletas: una para el viaje que la llevará primero a Génova y luego a Francia (donde será parte del jurado del Festival de Cannes Series) y otra para mandar a Madrid con una serie de objetos que hablan de su estética, pero también de su ética y su biografía: un teléfono de los setenta, el abanico con el mensaje «#NiUnaMenos» que llevó en los Goya de 2019, una máquina de escribir, un retrato de Agnès Varda, un dinosaurio de plástico, ediciones antiguas de Lolita que se usaron como atrezo en su película La librería... Cosas nimias pero importantes que se exhibirán en la Galería Max Estrella junto a una nueva exposición de collages, su última obsesión.

«Para mí el cine es una religión. Cuando entro en una sala, voy al confesionario. Hay momentos en que me pondría de rodillas ante la pantalla»

«En este momento para mí los collages son una prolongación de mi trabajo. Los textos y las películas cuentan mucho, pero hay algo que se queda ahí, en los intersticios de lo que no se dice, que se expresa en los collages y me ha enganchado».

Isabel Coixet es Premio Nacional de Cinematografía, Medalla Chevalier des Arts et des Lettres en Francia, ganadora de ocho Goya y ahora también del Premio XLSemanal 2026 a la Creación. Su última película, Tres adioses, ha conquistado las carteleras de España e Italia. Y también está involucrada en la producción de varios documentales.

XLSemanal. Acaba de estrenar una serie en Francia –Alguien debería prohibir los domingos por la tarde– sobre una chica que vive en París y quiere ser directora de cine. ¿La protagonista se le parece?

Isabel Coixet. En parte, sí. Yo también estuve el último año de la facultad en París con una beca, pero me perdí toda la vida universitaria de mi protagonista porque tenía que trabajar como camarera de hotel para sobrevivir. La serie es la reconstrucción soñada de la vida que yo no pude tener. No me relacionaba con nadie, iba a la Filmoteca sola y oía a la gente hablar de las películas de Chabrol o de Bergman, pero no me atrevía a interactuar con ellos. Era demasiado tímida.

La directora en la oficina de su productora, Miss Wasabi.
La directora en la oficina de su productora, Miss Wasabi.

XL. ¿Qué era lo peor de ser kelly de hotel?

I.C. Lo guarra que era la gente. El momento de abrir la puerta de una habitación y encontrarte con todo lo que se habían dejado allí tirado, incluidos los condones usados.

XL. Llevaba trabajando…

I.C. Desde segundo de carrera. Iba a la facultad por la tarde y por la mañana trabajaba en una agencia de publicidad. Empecé como copy, fui directora creativa, realizadora… Cuando salí de España mi hambre de aprendizaje y de aventuras era inconmensurable, pero la supervivencia era lo primero. ¡Y creo que tener esa experiencia está bien! Es muy difícil que las generaciones actuales entiendan que a ser directora no se aprende solamente en una escuela de cine. Lo que te lleva a hacer una película viene de la vida, de la Filmoteca, de leer todos los libros del mundo. Para mí el cine es una religión. Cuando entro en una sala yo no voy al cine: voy al confesionario, y hay momentos en que me pondría de rodillas ante la pantalla.

XL. ¿Por ejemplo?

I.C. Con muchas, muchísimas películas. Las últimas de Richard Linklater, por ejemplo: Nouvelle Vague y Blue Moon

XL. Y, sin embargo, algunos críticos hablan con desprecio de estos dos filmes…

I.C. Sí, yo también los he oído y te digo que mataría a quien se meta con ellas. Es algo sobre lo que escribí en XLSemanal recientemente. Hay en esta gente un cierto desprecio a las cosas que se entienden, las cosas que te provocan lágrimas, la bonhomía…

«Nunca me he callado mis opiniones. La libertad no es algo que se gana, es algo que se lleva encima… Seguramente soy una persona molesta, pero en la vida tienes que asumir las consecuencias de lo que haces, de lo que dices y de quién eres»

XL. Entre sus libros favoritos cita Rayuela, Por el camino de Swann, Rojo y negro, Ana Karenina, Madame Bovary, La edad de la inocencia... Es difícil hacer una selección más romántica. Pero luego en su cine también hay un espíritu desacralizador e irónico. ¿No es una contradicción?

I.C. Sí, soy romántica, lo admito. Me has pillado. Pero creo que ambas cosas pueden convivir, ¿no? El terciopelo lo puedes mezclar con lana y está bien. Todo puede tener muchas capas. A La edad de la inocencia no le sobra ni una página. Y de Rayuela, qué te voy a decir… Cuando vivía en París iba al metro con mi ejemplar de Rayuela como si fuera un amuleto.

XL. ¿Y ese romanticismo cree que ha sido un incentivo o un lastre?

I.C. Ha sido un gran incentivo, porque el romanticismo implica una cierta inocencia, y sin inocencia no te tiras a la piscina. Al tren no me voy a tirar como Ana Karenina, pero arrojo no me falta para contar las historias como creo que merecen ser contadas.

Coixet junto con Emma Suárez en 1988, la protagonista de su ópera prima, 'Demasiado viejo para morir joven', que se presentó en el Festival de San Sebastián.
Coixet junto con Emma Suárez en 1988, la protagonista de su ópera prima, 'Demasiado viejo para morir joven', que se presentó en el Festival de San Sebastián.

XL. ¿Se ha lanzado muchas veces a la piscina sin agua?

I.C. Muchas y me he pegado unos trompazos…

XL. ¿En el amor y en el cine?

I.C. En el amor, en el cine, en la vida, en la cocina con una receta…

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