Las dependencias que ahogan a Europa: defensa, energía y la sombra de Trump y Putin
Este 9 de mayo se celebra el Día de Europa. Las instituciones europeas abren sus puertas a los ciudadanos en Bruselas, que tendrán la oportunidad de recorrer los pasillos donde se debaten y diseñan las políticas que marcarán sus vidas. Es una jornada festiva, aunque la Unión Europea no está para celebraciones. Una coyuntura económica complicada, ligada a múltiples dependencias —desde la defensa hasta los combustibles fósiles—, agravada por la presidencia de Donald Trump o la amenaza de Vladímir Putin, está desestabilizando al bloque comunitario, cuyo principal enemigo reside en sus propias dinámicas internas.
Mientras tanto, una mayoría de ciudadanos mantiene su confianza en el sueño europeo y desea que avance hacia una mayor soberanía. Según el último eurobarómetro, publicado este viernes por Eurostat, casi tres cuartas partes (72%) de los encuestados consideran que su país se ha beneficiado de pertenecer a la UE. Asimismo, un 73% coincide en que la UE representa un espacio de estabilidad en un mundo convulso. El respaldo a una cooperación más estrecha en materia de defensa se mantiene en el nivel más alto jamás registrado: un 81% apoya una política común de defensa y seguridad entre los Estados miembros.
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