La guerra civil del laborismo paraliza al Gobierno de Starmer
Keir Starmer sigue siendo el primer ministro y líder de un partido que ocupa 403 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes. Quedan tres años para las elecciones generales en su país. Su principal escándalo es que el Partido Laborista se ha hundido en las elecciones locales. Está al borde del colapso.
La batalla interna bajo la luz de los focos se recrudeció de nuevo este jueves, con un partido dividido y a la espera de que alguien dé el paso formal que lance primarias para intentar sustituir a Starmer al frente del Gobierno laborista.
La suerte del actual Gobierno es incierta, apenas una semana después de que el Partido Laborista obtuviera los peores resultados en décadas en unas elecciones locales en Inglaterra y en los comicios para los parlamentos de Escocia y Gales. Según varias encuestas, más de la mitad de los ciudadanos quiere que Starmer dimita en medio de quejas por el declive económico, el precio de la luz, los baches, los extranjeros o las guerras. Starmer no ha cumplido dos años en el poder después de 14 años de gobiernos del Partido Conservador.
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